Nuevo paradigma educativo y coaching

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LLave“A veces, cuando pienso en las terribles consecuencias que tienen las cosas pequeñas… estoy tentado de pensar… que no existen las cosas pequeñas”. Bruce Barton

Con estas palabras de Bruce Barton, me atrevo a proponer un cambio de paradigma educativo de la mano del coaching. Podrá parecer una osadía fruto de la inconsciencia… pero permitidme mostrar el hilo conductor de esta propuesta atrevida. Si el detonante de cambio de paradigma es el Coaching… ¿Exactamente, qué  aporta de nuevo el coaching en el ámbito educativo?

Podríamos buscar fundamentos de psicología del aprendizaje, de psicología conductual, de counseling, de psicología positiva, etc. e ir uniendo todos aquellos aspectos de los que el coaching – sin ser una carrera reconocida, reglada- ha ido incorporando de forma incluso inconsciente para formar un marco conceptual y de actuación de calibre puramente pragmático en el que demuestra su alta capacidad y excelentes resultados.

En el ámbito educativo, el coaching ofrece un enfoque centrado en el potencial emergente humano, en la capacidad de la persona, en que la persona tiene los recursos (ya sean internos o externos) y todo esto desde el marco de la CONFIANZA. Porque sólo desde la confianza se puede profundizar en el autoconocimiento, en la autoestima, en la seguridad, en la proactividad, en la responsabilidad, y en la acción.

Adoptar un nuevo paradigma educativo que amplíe el concepto “educación” supone ampliar la visión no sólo del aprendizaje y de los procesos de aprendizaje sino del propio concepto básico de desarrollo. ¿Por qué? Por la sencilla razón que enfocarse en aprendizaje de competencias habiendo olvidado el desarrollo de las capacidades (necesidades psicológicas) y del potencial  (conjunción del desarrollo socioemocional y cognitivo interdependientes)… es una manera incompleta de abordar la persona humana.

El coaching contribuye  al cambio de paradigma educativo en:

1.- Ampliar el campo de visión, tener una visión más sistémica, más transversal del hecho educativo y de la persona. Ampliar el concepto de tutoría, el concepto de profesor, de alumno…para reconocer la complejidad humana.  A menudo el mundo educativo incluye el entorno y las capacidades pero no incluye las creencias, los valores, la identidad y el campo (o metaidentidad), niveles neurológicos descritos por  R.Dilts y que asumen el global de la persona humana.

2.-Para poder potenciar todos los niveles neurológicos hace falta partir de un enfoque apreciativo que permita incidir en aquello que funciona, en aquello positivo de lo que ya se dispone. Ver el vaso medio lleno o medio vacío es una decisión. Los profesores tenemos a diario  cantidad de ocasiones en las que podemos decidir cómo vemos el vaso. Y en función de cómo decidamos verlo nuestro mensaje hacia  los demás va a tener un color u otro.

3.-Aprender a focalizar es una de las buenas decisiones que como profesores podemos hacer. Aprender a focalizar, a priorizar, a decidir hacia dónde dirigimos nuestra atención y nuestros esfuerzos. Es sumamente importante priorizar objetivos, focalizarlos, para que podamos conocer el motor que hay detrás de ellos. Resulta imprescindible.

4.-Ofrecer a los alumnos el respeto que como seres humanos se merecen. Re-spectrum, volver a mirar; es decir, no reaccionar, no ser reactivo sino salir al balcón, tomar distancia para tomar mejores decisiones por nuestra parte y para ofrecer a ellos tiempo . Tiempo para pensar, tiempo para responder, tiempo para actuar… Ofrecer respeto es ofrecer tiempo.

5.-Gestionar nuestro estado emocional es la base del clima, la condición necesaria para poder ofrecer este tiempo de re-spectare, de respeto, y de una buena comunicación. Sólo se puede ofrecer y obtener una comunicación de calidad cuando se está en un buen estado emocional.

6.-Para comunicarnos, debemos ser capaces de compartir el mapa. El lenguaje preciso, limpio, sin prejuicios, sin juicios, con ganas de conocer al otro… es lo que nos facilita la comunicación y la comprensión del mapa del otro.

7.-Todo lo anterior, SÓLO SE CONSIGUE desde el acompañamiento DESDE LA ABSOLUTA CONFIANZA. Confianza en las capacidades, en los recursos y en el potencial de los alumnos es el mejor regalo que les podemos hacer.

En tiempos de crisis global, de crisis económica, de valores, de modelo de sociedad… en los que aflora la desconfianza, apostar por la confianza en los alumnos (en todos los niveles) es la mejor inversión que, como educadores, podemos hacer.

 Esta es, pues, la propuesta de cambio de paradigma educativo de la mano del coaching: apostar por la confianza. Este nuevo paradigma educativo asume  como palabra clave la confianza porque en ella está la clave del desarrollo. Y nada mejor que empezar por introducir elementos del coaching para que las “pequeñas cosas puedan tener grandes consecuencias”.

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El maestro coach, primero acompasa y después lidera.

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