Rompiendo amarras. Auto coaching en 3 pasos

 en Coaching

 

Ayer pude sentir de verdad el regalo de un nuevo problema, que es la  palabra que podemos utilizar para definir un “reto para el que aún no estaba  preparado”.

Las escribo aquí por si a alguien le aporta tener unas notas sobre un típico proceso de auto-coaching sobre comunicación y emociones.

Me conquistó plenamente produciéndome preocupación y emociones  negativas. El regalo vino de poder observarlas y decir “Uao, qué  sensaciones tan fuertes“. Algo así como ir subido en la montaña rusa y poder sentir los tirones y saltos sin dejar de disfrutar.

1. CONSCIENCIA

Al principio no disfrutaba, claro, pero luego pude descubrir los marcos de interpretación que estaba utilizando y las líneas rojas de pánico que surgían sin permiso. ¡Menudo despliegue! Ordenado y convincente, despertando mi determinación o tristeza según el momento.

Cosas como “si eso sucede, es el fin” (me recuerda a cuando se creía en el fin de la tierra plana, el finis terrae).

Cosas como “yo confiaba en él, no me puedo creer lo que ha hecho”.

Lo que me ayuda a salir de la caja es directamente la risa… ¡menudo dramón me monto yo solito! 🙂

También me ayuda el comprender que estas personas tienen estímulos y problemas con los que yo no contaba. Qué fácil sería la vida si tuvieran en la cabeza sencillamente lo que yo deseo…

También me hace gracia que haya tenido esa presuposición. Cada uno tiene su vida, por mucho que se haya comprometido conmigo a algo que yo (y no él) considero sagrado.

2. CUESTIONAMIENTO. ¿ES LO QUE QUIERO?

Habiendo encuadrado el componente emocional, mi pensamiento fluye mucho mejor. Uf, ¡qué gusto!. Siento la libertad, romper amarras de los pensamientos dictatoriales.

Qué sensación de liviandad cuando no hay nada que me impida mandar en mi propio espacio mental.

QUIERO VIVIR MI VIDA CON PLENITUD SIN DEJARME ENCERRAR, SEA CUAL SEA EL PROBLEMA.

3. CONSTRUCCIÓN (si te fijas, son 3 Cs 🙂

Después me surge la idea de ¿qué estrategia debo utilizar? Al mismo tiempo, mantengo el estado de plenitud. Sin él, estoy perdido 🙂

Después de varias y buenas ideas, noto que estoy pensando en exceso y que ya me patinan las neuronas. Creo que me puedo bloquear y me pregunto por qué… ¡Me falta información!

Para evitar la duda y el consiguiente bloqueo, me planteo qué es lo que debo hablar con esta persona y cuáles son las acciones que debo iniciar. Desde ahí veré qué sucede…

Y después ya veré cómo sigo.

¿UN REGALO? ¡PUES CLARO!

El regalo viene de darme cuenta de las líneas rojas que no eran tan evidentes antes de tener este problema. Líneas rojas que me están limitando en mi día a día, pero de las que no puedo liberarme si no se manifiestan. Este primer paso me lo da el “reto para el que aún no estaba preparado”.

Para llegar a mi plenitud quiero sin duda elegir los marcos de interpretación (o líneas rojas) que mejor se adapten a mis circunstancias y mis valores. Técnicamente, esto es lo que se hace en la etapa 4 de auto creación, etapa a la que se están caminando típicamente las personas que buscan coaching.

Los retos no dejarán de aparecer, pero fluirán siempre que busque mi respuesta desde aquí, desde esta perspectiva en la que puedo hacer de mi vida, arte.

 

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